sábado, 28 de marzo de 2015

Fusilero Panoceanía II

El hombre, un ser flotando impotente en un mar desconocido, aterido por lo gélido de la realidad que le cerca, arrancado eventualmente del barro sólo para verse  encoger ante la vastedad de su contexto; no puede sino regocijarse ante el alzamiento de grandes figuras, hombres que, cual bíblico pastor, marquen el sendero a la desangelada masa humana. Abocados como estamos a la concupiscencia necesitamos dejarnos guiar de los altos ideales que alumbran, ver en ellos  los faros que nos apartan de la nefanda herencia cultural obtenida de padres errados y pedagogos reaccionarios.

En el día de hoy acepto la guía de uno de estas bienhechores, quizá el más grande de todos ellos. Aquel que en su inmensidad de propósito quiso devolverle la Tierra a su legitimo dueño, el viento. Y en mi afán de redimirme de mi mismo acepto también, en consecuencia y siguiendo con la analogía, el pastoral y merecido varazo en el lomo. Soy hoy pues un apóstol de uno de los grandes dones que en forma de idea legó a la humanidad: la Paridad.

En esta entrada y en la próxima habré de mostrar las versiones femeninas de las miniaturas compartidas en las dos anteriores. La de hoy recientemente liberada de mis pinceladas. La próxima pintada hace ya un par de años. Pero todo sea por traer a este blog la igualdad, la democracia, el progreso y ¿Por qué seguir siendo tan mesurado? el Bien más ateo y puro.








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